domingo, 6 de mayo de 2012

Robert, consciente de los retos ambientales



Conocí a Robert Frey en Septiembre de 2009, cuando asistió a la presentación de la Escuela de Energía Solar que hicimos mi esposa y yo en el CICESE, fué la primera vez que lo vi y charlamos un poco. Ya usaba su bicicleta como medio de transporte y ese hecho y su personalidad relajada fueron las primeras cosas que me llamaron la atención. Un par de semanas después, nuevamente participó en otra presentación de la Escuela de Energia Solar, donde fuimos invitados del “Café Cientifico” de Daniel Loya (divulgar.org) esta vez en “El Bodegón”. Poco a poco fuimos trabando amistad y la base común fueron su origen (Oakland CA) donde trabajé en 2002 y 2003. Traía todo el bagaje ecologista de las corrientes de Berkeley y cuando se retiró, le gustó Ensenada para quedarse.
Un individuo como Robert, conciente de los retos ambientales  actuales, no se pudo abstraer ya estando viviendo aqui, y se dedicó en cuerpo y alma al ambientalismo, dándonos ejemplos palpables de generosidad y entrega. No nada más fue un gran impulsor de la Ciclovía, sino que fundó el Grupo De Transición buscando que la enseñanza y uso de ecotécnicas se conviertieran en palancas de la comunidad ensenadense.
Nos tocó estar con Robert y Tamara en la Sierra, el 8 de Septiembre de 2011, cuando fué el apagón de 5 horas, y convivimos muy a gusto, ya que allá ni nos dimos cuenta. Tocamos guitarra y estuvimos con mis vecinos en una agradable fogata. Hasta al día siguiente bajamos y supimos lo que pasó. En aquella ocasión le prestamos el interesante libro “Evolution’s Edge” y días después me comentó que el difería respecto al autor del libro, en la intervención de los gobiernos para sobrevivir a los problemas ecológicos, energéticos  y ambientales. El era un convencido que la solución era la construcción de comunidades resilientes.
La muerte violenta de Robert fué terriblemente irónica, para un pacifista y amante de sus semejantes. Para Ensenada representa una pérdida que no tiene medida alguna, porque Robert era de los individuos capaces de transformar a su comunidad y en esas andaba, sin pedir nada a cambio por sus esfuerzos.
Para sus amigos, su crimen nos representa el estado de las cosas en nuestro país, inmerso en una escalada de violencia que ya sentimos demasiado cerca y el hecho de que alguno de sus asesinos sea liberado, solamente refrenda la canción de José Alfredo Jiménez donde dice que “la vida no vale nada”.
Exigimos a nuestras autoridades, que dejen de fomentar la impunidad, no hay pretextos para sus asesinos y deberán pasar muchos años en la cárcel y ni así, estas heridas sanarán en nuestra comunidad que tanto necesita de individuos como Robert Paul Frey (QPD).

Atentamente
Luis Alfonso Lazcano Sahagún

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